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PANTANAL BRASILEIRO

Un dato para abrir boca: pantanal no es simplemente sinónimo de pantano, un sitio seco que eventualmente se inunda, sino que se refiere a varias regiones inmensas que se inundan estacionalmente y que son distintas entre sí. Y dicho esto, ¡cómo es este Pantanal que Dios guarde muchos años. ¡Una maravilla!

Yo no me esperaba un lugar así en Brasil. Nadie espera un paisaje tan original y tan vírgen tras las potentes imágenes con que hemos construído nuestra idea de este país: playas espléndidas, montañas recortadas al borde del mar, ciudades vibrantes y llenas de color… Pero Brasil es enorme, en realidad es un continente dentro de otro, y en su geografía espectacular hay de todo, incluído este tesoro natural al oeste de Mato Grosso del Sur, junto a las fronteras de Paraguay y Bolivia. “O Pantanal,o belo e infinito pantanal” es el humedal más grande del planeta, 340.000 kilómetros cuadrados, y posiblemente el ecosistema más rico del mundo en biodiversidad de flora y fauna.

Para los hispanos, que naturalmente anduvieron por aquí, era la Laguna de Xarayes, porque xarayes, o jarayes era el nombre de los indígenas que habitaban la región.

Se volvían locos, porque si ya era difícil cartografiar la tierra en los siglos XVI o XVII, más difícil era enfrentarse a una geografía que no se estaba quieta, que tan pronto era un único lago inmenso como una colección de lagunas, salpicando enormes extensiones de vegetación y hasta pequeñas áreas boscosas en las zonas más altas. Pero eso no era todo: cuando describían la laguna X, en tal sitio y con tal forma, ni estaba en ese sitio ni tenía esa forma cuando volvían a la zona para seguir con su faena.

“Es un paisaje evanescente, dice Domingo de Irala en su relación de 1542, con muchísimas bahías e islas fluviales que existen y no existen”.

Más de uno, el propio Cabeza de Vaca (que en sus escritos define “aquellas aguas calmas y profundas como las de un mar”), entró con su barco en aquel laberinto, a través del rio Paraguay, y se quedó tiempo después sin agua y sin poder volver navegando. El legendario conquistador español no sólo hablaba de lagunas, sino de “infinitas bocas de ríos”, para certificar la complejidad de aquel sitio embrujado: “El río paraguay tiene  tantas bocas, que su paisaje termina siendo totalmente móvil, pierde el remate… los indios, que andan siempre por esas aguas con sus canoas, con dificultad las reconocen y se pierden fácilmente”. No se equivocaba el hombre, el Pantanal es, al fin y al cabo, un delta interior, pero en este caso no de un único río, sino de varios, grandes y pequeños: Paraguay, Paraguay-Mirim, Correntes, Salobra, Taboco, Taquati, Vermelho, Guaporé.. ¡Será por ríos!

A CABALLO POR EL PANTANAL

Se perdían los indios, se perdían los exploradores, españoles y portugueses, se perdían los misioneros jesuítas y se perdía el lucero del alba, porque de aquello no hacía carrera nadie. Pero no os váis a perder vosotros, porque los guías que se ganan la vida recorriendo esos parajes son unos verdaderos máquinas, y porque en cuatro o cinco siglos el hombre ha inventado muchas cositas útiles para moverse por el mundo. Los caballos no, los caballos ya estaban inventados mucho antes de aquellas peripecias conquistadoras, pero aquí siguen: fuertes, leales obedientes y, en nuestro caso, especialmente entrenados para moverse con seguridad por esta singularísima región de América.

A lomos de los mejores caballos de que disponen las Facendas anfitrionas, váis a descubrir la fabulosa riqueza animal y vegetal de este sistema hidroecológico, uno de los más productivos de vida silvestre del planeta. Miles de especies vegetales (más de 3.500 conocidas y, entre ellas, la mayor diversidad de flora acuática concentrada en lugar alguno del planeta); miles de mamíferos y miles de mariposas, insectos, reptiles, peces, aves…(aves por miles, de todos los colores y de toda condición, pues los peces retenidos en lagunas y áreas inundadas son un manjar de primera para los pájaros).

En fin, un máster de zoología que ni en Harward. Ni yo mismo me acuerdo de cuántos animalitos me he encontrado por aquí en los distintos viajes que me han traído a esta zona increíble: anacondas, yacarés, jaguares, tapires, pecaríes, nutrias, pirañas, tucanes, guacamayos… Todos han hecho del Pantanal su hogar y todos os ofrecerán, el espectáculo más insólito y hermoso que ha sido dado al hombre: el de la naturaleza en toda su generosa extensión.

LA ESPONJA

Y para que al máster no le falte su poco de teoría, aquí tenéis algunos datos más: este área ambiental espectacular es mucho más que el hogar de miles de especies de flora y fauna: tiene también funciones esenciales para la salud del sistema acuático entero. Una sus funciones, es hacer de esponja para mitigar el efecto de las inundaciones durante las lluvias estaciónales y regular de esta forma los caudales. Sin el Pantanal, el crecimiento excesivo de los ríos Paraguay y Paraná-Rïo de la Plata, (mas alejado), podría general graves inundaciones y serios perjuicios para muchas comunidades de Paraguay, Brasil y Argentina. Ojalá fuésemos capaces de cuidar el Pantanal como el Pantanal cuida todo lo que le rodea…

Y ahora os dejo, que se me ha hecho tarde. Le doy un cachetito a mi caballo, un fenómeno, y me voy a pernoctar a la Fazenda, con su fuego de leña, sus candiles, sus asados a la brasa y sus chupitos de pequi o de pitanga. Hasta pronto.

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