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Carrito

* Viaje recomendado por Kik Balanga en Marruecos. Un fin de semana diferente.

Descubre la opinión de Kik Balanga

BREVE PERO INTENSO

Essaouira crece sin perder su esencia

Hace tantos años que conozco Essaouira y he ido tantas veces, que casi la he visto transformarse en tiempo real delante de mis ojos, crecer a lo largo de la costa y hacia el interior; llenarse de restaurantes, riads y galerías de arte, hacerle sitio a los hoteles de lujo… Nada de eso ha cambiado su esencia, su encanto antiguo de fortaleza olvidada a orillas del mar. Un mar que huele por todas partes, que se escucha sin descanso por las noches y que nos deja en la piel poderosas huellas de sal. Un mar abierto, arisco, frío, por más que las magníficas temperaturas del verano (altas, pero no asfixiantes), suavicen su rigor y su mal genio.

La antigua Mogador

Mogador, así la conocían españoles y portugueses, fue puerto fenicio en la antigüedad y fortaleza portuguesa mucho después (siglo XVI). Tanto las murallas como las paredes y estructura del fuerte se conservan casi intactos, como si todavía anduvieran trajinando por allí marinos, comerciantes, artesanos y aventureros de todo pelaje. Yo todavía los veo yendo y viniendo con sus quehaceres, e incluso preparando el mismo pescado al carbón que nos van a preparar a nosotros después del paseo por la plaza y por los recovecos de la medina. Hay cosas que nunca cambian, afortunadamente.

Yo reconozco que es difícil elegir…

Cuando subáis a la fantástica terraza del Madada, pegada al mar, encima del mar, es probable que os de mucha pena abandonarla para salir a conocer la ciudad. Y que cuando salgáis a la ciudad, tan espléndidamente trazada por el arquitecto francés Theodore Cornut (Essaouira significa en bereber “la bien trazada”), os parecerá que hay demasiados atractivos, y que también es una pena verlos deprisa. No hay solución, salvo volver. Volver más de una vez, que es lo que yo he hecho, y no siempre porque me obligase el trabajo.

Soy adicto a sus vientos alisios, un regalazo para los surferos. A sus brumas y a sus playas infinitas. Nunca me voy sin haber despachado una típica parrillada de sardinas en el puerto, sin que me estorben los olores a alquitrán y estopa de los calafateadores, ni los ruidos, ni el desorden, ni la vejez de tantos barcos semiabandonados. También los hay relucientes como joyas, recién comprados. Y yates. Y gentes diversas, como diversos fueron los pueblos y las religiones de quienes levantaron esta ciudad: musulmanes, cristianos, judíos…

¿Quién ha dicho que no hay iglesias católicas en Marruecos? ¿Que no hay más cultos que los que se practican en las mezquitas?

Los amazighen (bereberes) y los árabes musulmanes acogieron sin problemas a los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos, de forma que entre unos y otros hicieron prosperar el comercio y las actividades artísticas de la ciudad. Y también las religiones y la espiritualidad se mezclaron pacíficamente  para beneficio de unos y otros.. Así, la mística musulmana, el sufismo, que en Essaouira se prodigaba en numerosas zawuiyas (escuelas), influyó de manera decisiva en lo que se ha dado en llamar el sufismo hebreo, confluyendo en las múltiples escuelas de la Kabbalah que, con su obra de base, el Zohar o Libro del esplendor (surgido en la España cristiana del siglo XIII), promovían los mismos o parecidos valores que el sufismo musulmán ¿Otra cervecita?

Hippies, “diyéis” y sabores del mar.

Eso en Europa apenas sabe, o no se recuerda, o no importa, pero Essaouira fue una de las ciudades fetiche del flower power, los baba cool, que dirían los franceses. Aquellos que en los años sesenta hicieron de sus callejas y de la cercana playa de Sidi Kaouki su feudo de libertad y vida floja. Demasiado cerca esas cosas de fumar que años después triunfarían en otras latitudes.

Imposible resistirse a ese encanto bohemio y alternativo, que aún persiste en las abundantes galerías de arte y en tantas tiendecitas de souvenirs, chiringuitos y pattisseries afrancesadas de aire vintage. En el revolutum de la medina, da igual si es mediodía como si ya se han encendido las luces y la ciudad bulle de turistas elegantes buscando dónde cenar, os tropezaréis una y otra vez con esa raza del flower power, naturalmente, curtidita por los años. Son pintores, fotógrafos, arquitectos, diseñadores y poetas que llenan de mestizaje y de vanguardia los resistentes estereotipos de la cultura y la sociedad marroquíes.

Yo adoro las dos cosas, el Marruecos imperturbable y el otro, el que resulta de tanta, y tan buena, “melange invasora”.
Esa melange tiene una versión más joven y cool en el nuevo paseo marítimo (la interminable Corniche), con sus bares y clubs chill out, con rutilantes DJ’s venidos de todas partes y gente guapa que viste, baila y bebe como las tribus más “in” de cualquier zona playera del mundo. Este luminoso Ocean Drive marroquí, junto con los lujosos riads de la medina, los resorts de cinco estrellas y el reformado aeropuerto internacional han convertido Essaouira en algo más que una localidad para surfistas y turismo alternativo, aunque haya todavía muchos rincones donde me sigue pareciendo la misma aldea de luz y sal perdida a merced del viento, y siga enamorándome como la primera vez el ambiente pintoresco de la kasbah.

Variedad gastronómica deliciosa

Si tenéis fijaciones con el cuscús, la pastela o tajín de cordero, los encontraréis buenísimos en cualquier restaurante con buena pinta, que los hay por miles, pero si queréis comer sorprendente, el Mogador tiene un tajín de pulpo que nos llega con sus tentáculos no sólo al paladar sino al corazón. La sardina rellena también me parece una recomendación muy respetable (esto en el Restaurante Miyame), y en cuanto a quiches con especias multicolores, aceites, aceitunas negras, harissas, alcaparras  y quesos del lugar, buscad a Samira, en el 59 de la Rue Altarine. Y buscad también, un último consejo, los restaurantes minúsculos donde comen los lugareños, a un costado del mercado de la plata. Sin alcohol propio, pero muy permisivos con las petacas de los clientes. No os quejéis: peor fue la ley seca.

Alojamientos

ALOJAMIENTO PROPUESTO

    • ESAOUIRAMadada MogadorDominando el azul del mar, Riad Madada Mogador es un lugar íntimo enclavado detrás de las murallas, a pocos pasos del puerto, zocos y playas.
      La magia del lugar nace de una sutil alianza entre el orientalismo y la cultura Zen. Una forma de vida diferente donde la tranquilidad y la intimidad te invitan a relajarte.
      En un estilo refinado y moderno, Madada Mogador está diseñado en un estilo de loft. En la primera planta, 4 dormitorios, de los cuales 2 con balcón privado, están situados alrededor del patio central, que está iluminado por un gran pozo de luz.
      Y en el piso superior, en una suntuosa terraza, 3 dormitorios adicionales ofrecen una vista despejada del océano.

Previsión meteorológica

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En todo momento, puedes ver la presión meteorológica disponible para los próximos días y los principales puntos clave del viaje

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junio 3rd 2020, miércoles
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Agenda detallada del viaje

Día 1

Día 1. Madrid – Marrakech – Essaouira

Empieza una intensa escapada y si teneis ganas de llegar a Essaouira esperad y disfrutad el trayecto que separa Marrakech y vuestro objetivo.
El tiempo aproximado del viaje es de dos horas y media y siempre es aproximado por que estoy seguro de que querreis parar a hacer fotos en el camino o simplemente a disfrutar de las vistas.
Atentos, durante ese recorrido en coche hasta Essaouira, a los interminables campos de argán, un producto que da trabajo a cientos de cooperativas de mujeres… y a miles de cabras, que ayudan a los agricultores encaramándose a sus ramas y tirando al suelo los frutos más altos (y más difíciles de coger). También se comen parte de esos frutos y regurgitan las semillas, que acaban dispersas por el suelo. Tecnología caprina gratuita y muy eficaz.
Bien, ya hemos llegado. Puesto que la Medina de Essaouira es fácil de recorrer y la parte antigua es peatonal, no se necesita guía. Resulta mucho más práctico que callejeéis a vuestro aire, sin prisa, por tantos rincones atractivos: tiendas, placitas casi secretas, mercados…
Por la tarde, uno de esos gustazos que no se olvidan: un tratamiento de base (frotado con guante y jabón negro exfoliante) en el Hammam o baño árabe. Tan a gustito que nos dejan siempre el cuerpo esas cosas, y mucho más ante el plan de la tarde-noche, que os llevará  por el ajetreado puerto pesquero, con sus bastiones de defensa, siempre vigilantes, y sus viejos cañones asomándose al mar, hasta el larguísimo Paseo Marítimo, donde los sun-beach clubs y la música tecno conviven en armonía con las teterías y los restaurantes típicos.
Algún espectáculo de folklore bereber seguro que os engancha.
Así se vive Essaouira… paseando.

Alojamiento en el Riad Madada. Disfrutad la Suite doble con terraza y vistas al océano. ¡Una imagen para el recuerdo, seguro!

Día 2. ¡Aprende a cocinar platos marroquíes!

Día 2. Essaouira. ¡Aprende a cocinar platos marroquíes!

Desayuno en el Riad y ¡sorpresa! Un curso de cocina en el Atelier Madaba. Sin salir del hotel.

Lo que os propongo es una de esas experiencias que nos dejan recuerdos estupendos de por vida, por no hablar de su utilidad a través del tiempo, cuando nos toque presumir de lo aprendido con la familia o entre amigos, en nuestra propia casa o en la casa de otros ¡Un gustazo!
El curso comienza sobre la diez de la mañana y termina más o menos sobre las dos, cuando los platos tradicionales que la dada (cocinera tradicional) nos haya enseñado a preparar estén ya listos. Très bon apetit!

Por la tarde, atracón de dunas, playas y bosques a lomos de dromedario, para que no falte de nada. Vais a coger la cena y la cama con verdadero entusiasmo. jajaja

Alojamiento en el Riad Madada. Suite doble con terraza y vistas al océano. Régimen de Bed&Breakfast.

Día 3

Día 3. Essaouira – Marrakech – Madrid

Lo se… queréis quedaros más días…
Apuntad lo que os queda pendiente o lo que quereis repetir y volved pronto, como yo… tal vez un día nos encontremos por aquí. Saborea el desayuno y según la hora del vuelo saldréis en vuestro minivan privado. De nuevo disfrutad del trayecto de regreso a Marrakech, que por cierto tendréis que visitar en la próxima escapada..
Fin del viaje.

¿Te gustaría realizar este viaje?

INCLUYE

  • Dos noches en Essaouira en BB en habitación doble
  • Una sesión de hammam o baño árabe
  • Curso de cocina
  • Paseo en dromedario
  • Traslados desde Marrakech aeropuerto – Essaouira i/vuelta (minivan en privado)

NO INCLUYE

  • Comidas no mencionadas
  • Bebidas, extras y propinas
  • Guía local

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