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EGIPCIA Y FARAÓN

Su Majestad debía ser de una belleza sublime, era Egipcia, Egipcia y Faraón, cuando eso era inviable, si hoy es complicado…, imagínate hace 3.500 años.
Captó mi atención desde el principio, desde que oí hablar de Ella. Era ese tipo de cosas que no entiendes muy bien, con un tono de cercanía impropio, de atracción desmedida hacia una mujer que siento cercana, próxima, como de casa. Pero es Faraón y de hace 3.500 años…
Y con estos mimbres me decido a ir a verla. Sé que está enamorada de un genio, y que él no mueve ni las cejas si no es para favorecerla… y hace 3.500 años, y lo siento como propio.

SENENMUT

Nunca olvidaré mi llegada a Luxor (la antiguaTebas), y aquella noche previa en el Hotel Old Winter Palace, que en su tiempo acogió al famosísimo Lord Carnarvon, que auspiciaba las excavaciones que estaba teniendo en ese momento Howard Carter en la Tumba del Faraón Tutankhamun.
Por entonces, el hotel estaba bastante perjudicado, el tiempo deja huellas…, las más… bellas, otras… solo huellas, pero allí, con Tito, mi amigo y Egiptólogo, en el salón de fumar, aunque ninguno fumamos, con un Lagavulin en las manos, como en los tiempos de esplendor de este hotel, allí Tito me contaba, en su exceso de erudición, más cosas de aquella Mujer, de su
Majestad, y de ese genio. Aquel hombre era gran arquitecto real, jefe de los aposentos reales, superintendente de palacio, mayordomo de la esposa del Dios, responsable de los sellos reales…. En el templo de Karnak, bajo su imagen se lee «El más grande entre los grandes, en el país entero, uno que escucha lo que debe ser escuchado, el único entre los únicos, el
mayordomo de Amón. Soy el que entra en el palacio real siendo amado, y cuando sale de él es alabado, regocijando el corazón del rey diariamente, el amigo, el gobernador del palacio, Senenmut». Y así queda para siempre dicho.

LA CASA DEL MILLÓN DE AÑOS

No se me olvidará nunca, nos dieron las tantas y nos fuimos a dormir como el que tiene los deberes cumplidos y el examen final al día siguiente.
Una faluca de madera arrastrada por casi ninguna brisa nos cruzó el Nilo al amanecer. Tito no decía nada, lo preciso para indicar al barquero, y de vez en cuando alguna mirada furtiva que nos cruzamos.
Y llegamos a su Orilla Occidental, llegamos al Valle de los Reyes, donde hay una tumba, en medio de tantos Soberanos, de una Mujer, la KV20, dónde presentamos nuestros respetos.
Me siento como si visitara a un familiar. Y proseguimos hacia Deir el Bahari donde se encuentra su Templo funerario, como Ella había trascendido a Divinidad, tenía construida su Casa del Millón de Años, como son conocidos estos Templos. Tened en cuenta que no es un panteón, es la vivienda de un Dios!!! Maatkara Hatshepsut, el Faraón, una Mujer que para estar ahí, adoptó la barba postiza y el tocado nemes, y los epítetos reales masculinos, Rey del Alto y el Bajo Egipto, Señor de las Dos Tierras.

Es el más monumental de los edificios construidos en el Valle, y único en su género en todo el mundo, está excavado en la roca de la montaña y se eleva sobre tres terrazas conectadas por rampas, con escalinatas, edificios porticados, patio de columnas… cien veces más majestuosa que cualquier otra. Es la expresión viva de la devoción de un hombre, Senenmut, el Favorito de una Reina, de hace 3.500 años.

– Tito, no me lo creo es apabullante, mucho más impresionante de lo que podía esperarme.
– Mira Kik, mira quién está detrás de las puertas de las capillas
… y allí está vigilante, Senenmut.
– Pero ¿cómo pudo este hombre hacer este alarde?
– Espera Kik, tengo algo guardado desde hace tiempo, desde que hablamos aquella primera vez de tus inquietudes para con Egipto, y ahora te lo voy a poder enseñar. Solo apto para Egiptólogos.
Y encaminamos nuestros pasos hacia un lugar donde no puede llegar el turismo, el hipogeo de Senenmut, donde solo los investigadores tienen acceso. Y entramos por aquellos túneles oscuros hasta la cámara. Una sala espectacular, “mira para arriba Kik”, de pronto su Bóveda me mostró su secreto, Senenmut, había hecho reproducir el cielo en aquella bóveda, era la
primera reproducción de la bóveda celeste hecha por un hombre, un hombre, claro, enamorado.

Buen viento Navegante.

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